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Que es el alcoholismo

¿Qué es el alcoholismo? ¿A quién afecta el alcoholismo? ¿Cómo se detecta el alcoholismo? ¿Cómo se puede tratar el alcoholismo?
¿Qué es el alcoholismo?

En los últimos años se ha creado el concepto de bebedor de riesgo, que se define como aquel individuo que consume semanalmente más de 280 g de alcohol si es varón o más de 168 g si es mujer. Un bebedor de riesgo es un alcohólico en potencia mientras siga manteniendo estos consumos, es esta fase, mientras no surjan síntomas de dependencia, es relativamente sencillo dar marcha atrás y frenar la progresión hacia la enfermedad crónica.

Otro concepto sería el de bebedor social, que es aquel individuo que no bebe alcohol de forma diaria, o en todo caso de forma leve, pero que consume el mismo de forma exagerada durante los fines de semana o en acontecimientos sociales, hasta el punto de llegar en algunos casos a cumplir los criterios para ser encuadrado como bebedor de riesgo.

¿A quién afecta el alcoholismo?

El consumo actual de alcohol en los países occidentales ronda los 10 l de alcohol puro por habitante y año, con unas cifras de enfermos alcohólicos que rondan el 8% de toda la población. La incidencia de esta enfermedad es diferente según la región geográfica analizada ya que las costumbres sociales y las tradiciones influyen decisivamente en la creación del hábito alcohólico, algo similar ocurre con las creencias religiosas.

Los hijos de padres tienen una mayor posibilidad de desarrollar un alcoholismo, así como los adolescentes que contactan en edades tempranas con el consumo habitual. Además de entre los varones, determinadas profesiones como los trabajadores de la construcción, los directivos de empresas y, en general, los empleados que viajan habitualmente tienen un mayor riesgo.

También es destacable la incidencia del alcoholismo entre las amas de casa, que normalmente pasa desapercibido hasta sus fases más avanzadas.

¿Cómo se detecta el alcoholismo?

El organismo humano desarrolla una tolerancia progresiva al consumo de alcohol que provoca dos situaciones:

  • Disimula sus efectos llegando incluso a encubrirse un consumo excesivo al acostumbrarse un consumo excesivo al acostumbrarse el individuo a disimular sus efectos.
  • Obliga a aumentar la cantidad total de alcohol ya que es necesaria que ésta sea cada vez mayor para obtener los mismos efectos iniciales de relajación y bienestar.

El diagnóstico precoz del síndrome de dependencia alcohólica es uno de los factores más importantes para mejorar su pronóstico.

Detección del problema por el entorno: en raras ocasiones es el propio individuo afectado el que solicita ayuda para su problema, sino que suele ser la familia la que lo advierte.

Los signos que pueden percibirse durante el inicio de la dependencia alcohólica son la incapacidad para restringir la cantidad de bebida dentro de unos límites razonables, la necesidad de tener bebidas alcohólicas en el domicilio y los cambios de humor, esto implica un marco de estrés laboral o dificultades familiares o económicas.

¿Cómo se puede tratar el alcoholismo?

El tratamiento del alcoholismo se basa en una serie de medidas globales:

  • Reconocimiento y comprensión de la enfermedad por el propio individuo, que es el pilar fundamental sobre el que se asienta una terapéutica exitosa. Además debe ser consciente del peligro que representa para su salud y de las futuras complicaciones que se sucederán en caso de no hacer desaparecer el hábito. Es importante reforzar la voluntad firme por conseguirlo y resaltar os beneficios que se obtendrán al completar la curación.
  • Desintoxicación: una vez que se instaura la abstinencia rigurosa de alcohol es fundamental disminuir la ansiedad que ésta va a generar en el enfermo. Para ello se emplean normalmente fármacos de la familia de los ansiolíticos de forma pautada y controlada. Este tratamiento puede completarse con complejos vitamínicos en alcoholismos de larga evolución en los que se sospeche que puedan existir carencias. Es importante estar alerta durante esta fase ante la posible aparición de un síndrome de abstinencia que requerirá ingreso hospitalario.
  • Deshabituación: consiste en la eliminación de la dependencia psicológica al consumo de alcohol una vez que se ha superado la dependencia física. Para ello se establece un calendario de visitas al psicólogo o psiquiatra que permitan al individuo encontrar apoyo para hacer desaparecer el hábito del alcoholismo. En ocasiones se emplean determinadas sustancias aversivas al alcohol que disminuyen el deseo compulsivo de beber o simplemente provocan una reacción desagradable en el organismo tras su consumo.
En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa.
 Autora:
 Mujeractual  

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